El proyecto nace de la necesidad urgente y no cubierta del rol de la persona cuidadora principal que es, en muchas ocasiones, invisible y solitario. A pesar de su crucial contribución al bienestar de la persona con discapacidad y a la sostenibilidad del sistema de cuidados, carecen de espacios formales y seguros donde procesar sus experiencias, compartir sus cargas y encontrar soluciones. Los grupos de apoyo emergen como una respuesta directa a esta necesidad, ofreciendo un refugio emocional y un foro práctico que el cuidado individual no puede proporcionar.
